Uruguayos por
el mundo
El
despegue del software
Suben a aviones cada 15 días.
están cuatro meses fuera del país. Saben de tecnología, marketing y de
sectores tan diversos como pequeñas empresas, aduanas o cadenas de
distribución de alimentos. Eso y mucho más significa ser empresario
exportador de software
En Uruguay más de 20 empresas
se dedican a exportar programas informáticos o servicios relacionados que
casi llegan a U$S 80 millones de dólares, cifra que corresponde a venta de
software y servicios de consultoría que suelen representar un gran
porcentaje. Uruguay llegó a exportar más que Brasil y las cifras actuales
superan a Argentina. El actual gobierno tiene entre sus prioridades el
fomento de la imagen de país tecnológico y consiguió mejorar aspectos
normativos que no favorecían la exportación. En agosto de este año varias
empresas del sector se destacaron por su éxito a nivel internacional.
Solur firmó hace semanas un
contrato con PepsiCo, empresa que factura U$S 25.000 millones anuales y
que utilizará la solución informática uruguaya en Latinoamérica, Asia y el
Pacífico. Solur facturará U$S 3 millones en los próximos tres años, que se
sumarán al millón anual que ya generaba. Fue creada en 1993 y trabaja con
más de 30 personas. Su producto Truck/Gx es una solución para el manejo de
ventas, distribución y logística de empresas de bebidas, alimentos y
productos farmacéuticos. El 90% de su facturación corresponde a
exportación en siete países latinoamericanos. La elaboración de un
proyecto de Solur cuesta arriba de U$S 100.000.
"La tecnología y el know
how en alguna especialidad de las necesidades humanas es sólo el 30%
de un producto de software. Hay una cantidad de aspectos a cubrir: la
parte legal, el registro de marcas y patentes. Sobre todo en marketing y
distribución estamos débiles. No nos enseñan eso en facultad. Entonces
creés que tenés un producto pero tenés parte de él", dijo Fernando
Lazcano, presidente de Solur.
Empresarios nómades
El crecimiento de la
exportación de software volvió a los empresarios seres nómades. "Viajo
mucho más de lo que quisiera. En total en el año estoy cuatro meses fuera
del país, una vez por mes como mínimo", se lamentó Lazcano.
Nicolás Jodal, director de
Artech, pasa en el exterior dos semanas al mes en viajes para visitar
clientes y detectar oportunidades. Salir del país es imprescindible. "El
mundo es totalmente diferente a Uruguay. Acá vivimos un microclima muy
especial", dijo.
Comunicarse de manera
efectiva es otro requisito ineludible para el empresario software. Por eso
Jodal está intentando mejorar su manejo del inglés con un profesor
particular que lo visita en la empresa. El correcto uso del lenguaje no
sólo importa a la hora de hablar sino que también inside en la confección
del producto. "Todavía nos piden Genexus en catalán. Por ahora nos venimos
resistiendo. Tratamos de resistirnos a esas cosas todo lo que podemos",
dijo Jodal.
En 1989 Artech vendió el
primer Genexus, la difundida herramienta para el desarrollo de operaciones
informáticas. El 90% de los U$S 10 millones que Artech factura por año
corresponde a ventas en más de 20 países del mundo. Cuenta con unos 100
empleados y tiene una filial en Chicago y soporte técnico en Kansas. En
poco tiempo comenzarán a trabajar con un distribuidor en Taiwan. Los
compradores de Genexus, que cuesta U$S 5000, son las empresas que
desarrollan software específicos (financieros, contables, etc.). Por
ejemplo, Solur es uno de sus clientes.
No hay receta
Según Jodal en los primeros
cinco años de los 90 se dio la creación de la industria de software en
Uruguay y en estos últimos cinco años se puso la mira en el exterior.
"Estos últimos 10 años fueron
la etapa embrionaria de la industria del software y ahora empieza una
etapa de nacimiento", dijo por su parte Lazcano.
El camino a transitar es
claro. "Este es un mercado muy chico, a lo que se agrega una situación
regional mala. El exterior es todo un desafío, no es nada fácil, nadie te
regala nada afuera, pero la recompensa es mucho más grande. Lo que tenemos
que hacer es tener productos que se puedan vender bien", dijo Jodal.
Según Roni Lieberman,
director de Memory Computación, no existen claves únicas para pisar otras
tierras con pie seguro. "Una de las cosas que aprendimos es que no se
puede tratar toda Latinoamérica de la misma forma. A veces nos preguntan
cuál es la receta para exportar software. Y no hay receta, cada país tiene
sus particularidades y lo que funciona en uno puede no funcionar en otro",
dijo Lieberman.
Memory nació en 1986
orientada a la fabricación de programas de gestión y contabilidad para
pequeñas empresas. Actualmente tiene el 71% del mercado nacional y se usa
en 50.000 empresas. Tiene unos 40 empleados trabajando en forma directa y
una cantidad similar de forma indirecta.
Memory realizó la primera
experiencia internacional en el año 91 en Chile, en 1998 llegó a Paraguay
y en 2000 instalaron una filial en Argentina. En Brasil planea asociarse
con una empresa local. "Apuntamos a que sea cada vez más lo que exportamos
que lo que vendemos en el mercado interno, si bien es cierto que hoy
Memory tiene una pata muy importante en Uruguay", dijo Lieberman.
El modelo de negocios de
Memory es de producto masivo con venta de paquetes de negocios, a
diferencia de los sistemas informáticos que se realizan "a medida" para
empresas o entes de mayor porte como la Aduana. La caja del producto que
soluciona las necesidades de una empresa cuesta U$S 420. "Desarrollar el
producto cuesta varios cientos de miles de dólares pero en la medida que
está orientado para ser comprado por miles de clientes se divide el costo
de investigación y desarrollo y se llega a un costo por unidad más bajo",
señaló Lieberman.
Software asombroso
El año pasado la empresa
Concepto facturó U$S 1 millón, 80% correspondieron al mercado interno y
20% al externo, proporción que este año pasará a ser 50% y 50%.
Nació en 1991 creada por tres
socios: Gustavo Ulivi, Raúl Caro y Enrique Almeida, tiene 24 empleados y
percibe a los países centroamericanos como un mercado atractivo. Se dedica
al desarrollo de software y consultoría informática en el área
agroindustrial y aduanera. Son creadores del Sistema Integral de Gestión
Empresarial (SIGE), paquete de software instalado en los principales
molinos y aceiteras uruguayos y que pronto se comenzará a exportar.
En 1998 la Dirección Nacional
de Aduanas le pidió a Concepto que hiciera un nuevo software que
considerara los requisitos de la Reforma del Estado. El proyecto tuvo gran
éxito al presentarse en 1999 en un foro de aduanas en Miami. "A partir de
ahí varias aduanas quedaron asombradas con lo que habían visto. Recibimos
la visita de Chile, Ecuador, República Dominicana y Nicaragua", dijo
Gustavo Ulivi, director de Concepto.
"Tenemos el gran problema de
que al Uruguay, lamentablemente, no lo conoce nadie. He estado en foros en
Miami y nos confunden con Paraguay, tenemos que mostrarles en el mapa
dónde estamos. Ese punto es el que tenemos que intentar quebrar", dijo
Ulivi.
La Aduana de Uruguay tiene
una recaudación de casi U$S 1000 millones anuales. Cualquier país antes de
darte en tus manos una recaudación así se va a preocupar por que seas una
empresa creíble pero además que de dónde venís sea una industria creíble",
agregó el empresario.
La estrategia comercial de la
empresa implica que durante cinco años no se cobrará la licencia del
producto que cuesta U$S 3.000.000. "Estamos recién saliendo al mundo y
queremos posicionarnos en el mercado antes de cambiar la estrategia. Le
propusimos al gobierno que a los países que estén interesados en este
software aduanero en lugar de que donarlo nosotros que lo done el estado
uruguayo. Esto justamente ayuda a la imagen país exportador de software".
A principios de agosto el gobierno uruguayo donó a su par costarricense
esta solución de gestión aduanera.
A fin de setiembre cinco
técnicos de Concepto viajarán e incluso se trasladarán a vivir a Costa
Rica durante dos años para la puesta a punto del sistema que demandará una
inversión de U$S 1.500.000 por parte del gobierno. "La idea es que esto
nos ayude a reforzarnos en la exportación del paquete agroindustrial. Ya
hicimos contactos en Nicaragua, y es un país que está necesitando paquetes
de este estilo", señaló Ulivi.
Competir con colosos
Para Jodal las claves del
buen futuro del sector son claras. "Es fundamental una vocación empresaria
en contraposición a una orientación tipo estudio de profesionales. Hay
mucha gente que brinda servicios a sus clientes sin estar orientados a
tener un producto ni vender en el exterior, lo que implica ventas,
marketing, todo lo que viene alrededor de vender un producto", dijo Jodal.
"Otro punto fuerte es generar alianzas a nivel local", agregó.
No hay una estrategia de
sector ni de país en lo que tiene que ver con mercadeo, dijo Lazcano. "Si
bien empieza a haber una masa crítica de productos como los nuestros que
ya hablan de la capacidad del país de hacer software, no se ha acompañado
por una adecuada inversión y concientización en lo que significa definir
al país como exportador (del mismo modo que la fruta o la carne
representan a Chile o Argentina). Esas ideas rectoras de marketing cuesta
mucho imponerlas", dijo.
El empresario considera
insuficientes las medidas que tomó el gobierno para publicitar a Uruguay.
"Es una tímida expresión de lo que se debería hacer. Competís contra
colosos, cualquier compañía de software del primer mundo invierte millones
de dólares en publicidad y tiene acceso a cotizar en Bolsa o a préstamos
de riesgo que permiten inversiones importantísimas", afirmó.
"Muchas de las empresas, por
su propia formación están orientadas sólo al producto. No tiene un buen
mecanismo de ventas o marketing. Nosotros incluidos. Nos falta eso", dijo
Jodal.
Un gran desafío
Jodal recomienda a los
productores de software considerar algunas prioridades: profesionalidad,
innovación y un buen diagnóstico de las necesidades del cliente. "Los
clientes son la joya. Siempre hay que entender cuáles son sus necesidades.
Y no siempre te las dicen. Y eso lo entendés en la medida que conozcas
mucho del tema que estás manejando", dijo.
Para Lazcano un activo que
tiene el uruguayo trabajando en el exterior es el compromiso. "Cuando un
uruguayo dice que va a hacer algo lo hace y dentro del plazo que le piden.
Dejamos la sangre en la cancha para que se saquen las cosas adelante. En
otros países no es así", dijo.
Para Lieberman el gran
desafío de aquí en más es que más empresas tomen la iniciativa de lanzarse
al exterior. "Hasta ahora Uruguay se ha desarrollado en base al impulso
aislado de algunas empresas que hemos logrado salir muy por nuestra
cuenta, sorteando las barreras. El gran desafío que tenemos por delante es
cómo ayudamos a otras empresas para que de acá a cinco años podamos decir
que ya no hay 15 empresas que exportan sino que hay 150", concluyó
Lieberman.
Ultimas cifras
A principios de setiembre la
Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información comunicó los últimos
datos sobre exportación de software. Los resultados muestran un
crecimiento del sector a pesar de la recesión económica que viene
afectando a la región.
En 1998 se exportaron U$S 60 millones, en 1999
se registró un crecimiento de 28,1% llegando a los U$S 76,8 millones y en
2000 hubo una tasa de crecimiento de 3,4% alcanzo los U$S 79,4 millones.
El grupo de empresas exportadoras incrementó su tendencia exportadora
pasando de 51,5% en el 98 a 60% en 2000, lo que significa que obtienen en
el exterior un 60% de sus ingresos. Sin embargo la proporción
exportación/ventas es menor para toda la industria cuando se incluyen en
los cálculos empresas no exportadoras. Según datos anteriores
correspondería a un 33%.
El principal destino es América del Sur
(64,3%), siendo Argentina, Colombia, Brasil y Chile los principales
mercados. La expansión exportadora ha traspasado la región llegando a
América Central y el Caribe (13,3% de las exportaciones) , México (8,4%),
Israel, Filipinas y Sudáfrica. Un dato relevante es que el software
uruguayo ingresó en países desarrollados: Estados Unidos, Canadá, Alemania
y España (10,3% de los ingresos totales).
La cifra de exportación
incluye consultoría y servicios (62%), licencias (33%) y productos (5%).
Unas 14 empresas instalaron filiales fuera del país, principalmente en
Argentina.
Bochornos sin
frontera
"Una vez me pasó que fui a
una charla en una división del estado donde había un director nacional de
tecnología. En Uruguay si te dirigís a una persona diciéndole "señor"
Fulano por su nombre es una forma respetuosa de referirse. Pero en Ecuador
si no decís el nombre y apellido es una forma irrespetuosa de manejarse.
Yo no me acordaba del apellido de la persona y me referí a ella poniendo
el "señor" adelante, él interrumpió la reunión y me dijo que era una falta
de respeto"(Fernando Lazcano, presidente de Solur).
"Vamos estar en Taiwan,
entonces tenemos que hacer Genexus en taiwanés, no sé cómo vamos a hacer
con el idioma: vamos a ver dibujitos, no sé. Estamos mandando gente al
curso de Genexus en la India o Taiwán y después los profesores me cuentan
que vivieron comiendo hamburguesas Mc Donald's porque el pescado crudo no
le gustaba" (Nicolás Jodal, director de Artech).
"Una de las primeras veces
que exportamos Genexus nos pidieron que la factura tuviese la cantidad y
peso del producto. Me acuerdo que era por U$S 20.000 y me preguntaron
"cuánto ponemos" y dije "y no sé, ponéle un quilo", por poner algo. Y
tuvimos un problema con un funcionario del Banco República porque decía un
quilo de una cosa a U$S 20.000: era más caro que la cocaína..." ¿entonces
qué estábamos vendiendo nosotros?" (Nicolás Jodal, director de Artech).
¿Por qué da
tanto trabajo?
Hacer un sistema informático
que organice y regule el funcionamiento de la Aduana de un país no es
tarea sencilla. El sistema creado por la empresa Concepto para la
Dirección Nacional de Aduanas se elaboró en 20 meses, entre mayo del 98 y
diciembre del 99. En ese período se hizo el 90 % de la informatización de
la operativa Aduanera y el 10 % restante aún se está por definir.
Trabajaron unas 12 personas
(ingenieros y analistas) durante 36.000 horas hombre.
En ese tiempo también se
llevaron a cabo tareas de análisis e instalación en todas las fronteras
uruguayas, ya que la calidad del producto requiere del conocimiento
exhaustivo de la realidad sobre la que se aplicará.
Otro elemento complejo fue el
tamaño del emprendimiento y la cantidad de personas implicadas. Un sistema
aduanero de este tipo interactúa con unos 2000 usuarios externos, entre
despachantes, transportistas terrestres, marítimos y aéreos que deben
interiorizarse del cambio.
Uno de los desafíos más
importantes fue encontrar la forma de comunicarse con tanta gente desde
cualquier punto del país de forma de descentralizar la operativa, lo cual
se logró usando de manera intensa la red y el e-mail, herramientas útiles
y difundidas en las Aduanas del mundo.
Laura
Gandolfo